LOS NIÑOS DE LA GUERRA
Las sucesivas derrotas que a lo largo de 1937 tuvo el ejército republicano condujeron a evacuaciones masivas de niños procedentes de diferentes lugares de España, primero hacia Levante y Cataluña, que todavía pertenecían a la republica y no había llegado la guerra, más tarde hacia el extranjero.
En septiembre de 1937 había en España 564 colonias que acogían a 45.248 niños, (la mayoría en las zonas de Levante y Cataluña). De éstas, 158 eran colonias colectivas (instaladas en edificios cedidos o requisados a sus propietarios) y 406 de régimen familiar.
El continuo avance del ejército de Franco a lo largo de 1938 hizo que las zonas de Levante y Cataluña ya no fueran seguras y las colonias de niños se convirtieron en refugios donde ya no se podía realizar una vida normal (ir al colegio, jugar, etc.). Entonces se pensó en evacuar a esos niños al extranjero; esto fue pensado como algo temporal, sin embargo esto no fue así en muchos casos ya que o bien los niños vivieron junto a sus padres su condición de exiliados o bien los propios padres se mostraron reacios a que regresaran a la "España de los vencedores". Además, hubo países como Francia, Inglaterra o Bélgica que facilitaron el retorno, pero no fue así por parte de la URSS ni de México.
En septiembre de 1936, se produjo la primera evacuación de pequeños grupos de niños hacia Francia; fue organizada por parte del Gobierno Autonómico vasco. Después hubo otra serie de evacuaciones de menores procedentes de distintas zonas de España, pero la primera expedición oficial data del 20 de marzo de 1937, Organizada por el Gobierno Vasco en colaboración con el Gobierno de la República, condujo a 450 niños vascos, entre cinco y doce años, a la colonia llamada "Maison Heureuse" (Casa Dichosa), situada en la isla de Oléron, en la localidad de Boyardville (Francia). Durante un mes los niños disfrutaron alejados de la guerra. A partir del 21 de abril empezaron a ser desalojados. Unos 300 fueron llevados a París. Los restantes se encaminaron hacia Bélgica, a la localidad de Oostduinkerke.
La llegada de niños españoles a Bélgica fue precedida de una intensa campaña por parte de los partidos y organizaciones de la izquierda belga, en especial del Partido Socialista Belga (POB-BWP) a través de las Femmes Prévoyantes Socialistes. El POB con el apoyo del Partido Comunista y de otras organizaciones políticas y sociales creó, a finales de 1936, el Comité National pour l' Hébergement des Enfants Espagnols en Belgique (CNHEEB) en la Casa del Pueblo de Bruselas, con objeto de preparar las evacuaciones de la población infantil. (También hubo muchas otras organizaciones: Cruz Roja Belga, Socorro Rojo Internacional, organizaciones católicas...)
Se estima que fueron acogidos en este país un total de unos 5.000 (la mayoría llegaron a Bélgica después de pasar un tiempo en distintas colonias de Francia, pero también llegaron procedentes de pequeñas expediciones directamente de España).
Una vez en Bélgica gran parte de estos niños (unos 2.500) fueron confiados al CNHEEB, que los trasladaba a diferentes colonias socialistas situadas en la costa, como el hogar Emile Vandervelde en Oostduinkerke o el hogar Lys Rouge en Heist sur Mer. Aquí los menores se reponían durante unas semanas antes de ser entregados a las familias de adopción.
Hubo varios tipos de apadrinamiento: por tiempo limitado, por un periodo ilimitado, en ambos casos mediante la adopción, o bien contribuyendo de forma total o parcial al mantenimiento de los niños que permanecieron en las colonias. La mayoría de las solicitudes de adopción lo fueron por el tiempo que durase la guerra o ilimitado.
Casi todos los niños acogidos por organizaciones o familias católicas fueron repatriados tras la caída del Frente Norte. El resto empezó a ser repatriado a partir de abril de 1939. Los socialistas no quisieron tener contacto con las autoridades franquistas por lo que colaboraron en el reagrupamiento de los niños, pero no en su repatriación además, tras la expedición de 5 de diciembre de 1939, el CNHEEB se desentendió de aquélla, que fue asumida por la Cruz Roja y por una Comisión neutral para la repatriación de los niños de España creada por el Gobierno belga.
Por otra parte, entre 1937 y 1938 se organizaron cuatro expediciones que llevaron a Rusia cerca de 3.000 menores acompañados de educadores y personal auxiliar. La primera expedición partió del puerto de Valencia el 21 de marzo de 1937 con 72 niños. Una segunda, del puerto de Santurce (Bilbao), el 13 de junio de ese año, compuesta de 1.495 menores. La tercera , del puerto del Musel (Gijón), el 24 de septiembre de 1937, con 1.100 niños y la última de Barcelona a finales de octubre de 1938, con 300 niños. Las edades oscilaban entre 3 y 14 años y la mayoría procedían del País Vasco, Asturias y Santander.
Los barcos que transportaron a los niños de las cuatro expediciones arribaron al puerto de Leningrado donde fueron recibidos con muestras de cariño y alegría por parte del pueblo ruso. Los niños fueron alojados en las llamadas "Casas Infantiles para Niños Españoles", especialmente destinadas para ellos por el gobierno soviético. Fueron un total de 16 Casas, algunas ubicadas en edificios que en otro tiempo había ocupado la nobleza. En ellas los menores estuvieron en régimen de internado al cuidado de educadores y personal auxiliar español y ruso. La mayor parte de estos niños, ya adultos, consideran el periodo que se extiende desde su llegada a las Casas hasta el verano de 1941 como una de las etapas más felices de su infancia o adolescencia (salvo por la ausencia de sus padres).
En el verano de 1941 se produje el ataque alemán a Leningrado justo en las zonas donde estaban las Casas de los Niños que se vieron obligadas a una rápida evacuación. Una parte de los jóvenes se incorporaron al ejército rojo, otros ayudaron en tareas de retaguardia y algunos perdieron la vida durante la guerra.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la URRS conoció unos años de gran penuria que sufrieron los niños españoles al igual que el pueblo soviético. La mayoría de ellos fueron regresando a Moscú desde las zonas a las que habían sido evacuados durante 1944 y 1945. Los jóvenes comenzaron sus estudios superiores o se pusieron a trabajar, alojándose en albergues y residencias, a la vez que iban creando familias al casarse entre ellos o con rusos. Aunque una gran parte residió en Moscú, hubo otros que fueron destinados a trabajar en distintos lugares de Rusia e incluso a las ciudades más lejanas de Siberia.
La llegada de Fidel Castro al poder en Cuba, en 1959, provocó un acercamiento de Cuba a la Unión Soviética, y como hasta ese momento no había habido colaboración entre ambos países se necesitaban personas que conocieran la lengua española para facilitar la ayuda: los "Niños de la Guerra" españoles jugaron un importante papel como traductores y especialistas. Así, empezaron a llegar a Cuba desde mediados de 1961 y fue allí donde se les dio el apelativo de hispano-soviéticos.
Los dirigentes del Partido Comunista Español se preocuparon de que los niños no perdieran sus raíces ni su identidad nacional, aunque adquirieron la ciudadanía soviética y como no había relaciones diplomáticas oficiales entre el régimen de Franco y la URSS y además la Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría entre los bloques impidieron el retorno de esos jóvenes españoles a su país; poco a poco estos jóvenes fueron perdiendo sus raíces y ya no quisieron o su situación personal no les permitió volver a España. Así cuando en 1957 tras un acuerdo entre los gobiernos ruso y español, con la ayuda de la Cruz Roja de ambos países regresaron a España cerca de la mitad de los jóvenes, una parte de ellos volvieron a la URRS al no poderse adaptar a la vida de la sociedad española de entonces.
Desde los años sesenta fueron viniendo a España de manera individual. Tras la caída del muro de Berlín y ante la situación en la antigua Unión Soviética, volvió una parte numerosa de los que quedaban en Rusia, pero ya en la tercera edad, lo que hizo más difícil su integración en la sociedad española.
Por otro lado, desde el inicio de la guerra civil, México ayudó de diversas maneras al gobierno de la República. Una de ellas fue acogiendo a los que se llamaron "Niños de Morelia". El entonces Presidente del país, General Lázaro Cárdenas y su esposa Amalia mostraron desde el primer momento un vivo cariño e interés por los 451 niños que viajaron en el Mexique desde Burdeos hasta Veracruz, donde desembarcaron el 7 de junio de 1937. Al día siguiente llegaron a ciudad de México, siendo alojados en la Escuela "Hijos del Ejército" nº 2. El 10 de junio una multitud de personas les daban la bienvenida en Morelia, en el estado de Michoacán.
Se les alojó en dos antiguos seminarios, ahora transformados en colegios para niños y niñas con el nombre de Escuela Industrial "España-México". El primer director de la Escuela fue Lamberto Moreno que fue destituido tras la muerte accidental de uno de los niños. Le sucedió Roberto Reyes Pérez. Otros niños también murieron por accidente o enfermedad y varios se escaparon de la Escuela al no poder adaptarse al régimen que había allí. El Presidente Lázaro Cárdenas veía regularmente a los niños y estos hacían visitas a la ciudad de México en periodos vacacionales. Algunos niños se fueron a vivir con familiares o con antiguos residentes de la colonia española en México, otros fueron llevados a escuelas en ciudad de México.
En 1940 terminó el sexenio de gobierno del General Lázaro Cárdenas. En la Escuela el nuevo director fue Diego Hernández Topete. A partir de este momento el apoyo oficial empezó a disminuir. Con la ayuda de la antigua colonia de españoles, un grupo de niñas fueron llevadas al orfanato Divino Pastor en Mixcoax y otro, al convento de las Madres Trinitarias en Puebla. En diciembre de 1943 concluyeron para los "Niños de Morelia" las actividades en la Escuela y los que quedaban en ella fueron repartidos en varias Casas-Hogares en ciudad de México.
Algunos de estos jóvenes regresaron a España, pero el resto se quedó definitivamente en México donde formaron una familia. Aunque la mayoría de estos niños conservaron un sentimiento de gratitud hacia el General Lázaro Cárdenas, el pueblo mexicano y los españoles allí residentes, el deseo unánime de todos ha sido y es el de que no haya más Niños de Morelia.
Por tanto como vemos las opiniones sobre si las evacuaciones de niños fueron buenas o no, son dispares dependiendo del país al que fueron y de las vivencias de cada uno.
En resumen las evacuaciones se realizaron hacia Francia (país que mas niños acogió), Bélgica, Inglaterra, México y la Unión Soviética; países que acogieron el mayor número de niños. También fueron pequeños grupos fueron a Suiza, Holanda y Dinamarca. Suecia y Noruega sostuvieron colonias en Francia. Estas expediciones oficiales contaron con el apoyo de distintas organizaciones políticas, sindicales y humanitarias.
Durante la guerra fueron evacuados unos 30.000 niños. Se calcula que en junio de 1938 había en Francia unos 11.000 menores. El éxodo de principios de 1939 llevó al exilio a cerca de 70.000 niños.
Niños en la URSS En los camiones camino de ser evacuados Niñas en Mexico