TRABAJO_GUERRA_CIVIL_ESPAÑOLA

miércoles, 03 de mayo de 2006

LA DIMENSION INTERNACIONAL
Las potencias democráticas, concentradas en su política de apaciguamiento de los regímenes fascistas, no querían intervenir directamente en el conflicto español para así evitar que se extendiera el comunismo soviético y la revolución y por otra parte evitar una posible guerra mundial.
La neutralidad de las democracias occidentales tuvo su justificación oficial a través de su participación en el denominado Comité de No Intervención, del cual formaban parte, además de Francia e Inglaterra, Italia, Alemania, la URSS y otros países menores. Sin embargo no todos los países que formaban parte del Comité respetaron el acuerdo.
Francia (salvo un período inicial en el que vendió aviones y proporcionó pilotos a la República) y Gran Bretaña se mantuvieron oficialmente neutrales, pero dicha neutralidad era engañosa ya que impusieron un embargo de armas y un bloqueo naval (poco efectivo, ya que los dos bandos recibieron armamento y municiones por vía marítima) a España además de intentar desalentar a la participación anti-fascista de sus ciudadanos, en esto ultimo fracasaron ya que muchos franceses e ingleses participaron individualmente como voluntarios en la lucha.
A principios de septiembre de 1936 los nacionales se encontraban a las puertas de Madrid. Por ello y por el hecho de que la imagen moderada de la República no había despertado el apoyo de Inglaterra y Francia, subió al poder el socialista Francisco Largo Caballero en un nuevo gobierno en el que estaban representados también los comunistas. Este gobierno fue llamado el “Gobierno de la Victoria”.

En noviembre los nacionales iniciaron la ofensiva contra Madrid con la intención de acabar la guerra, pero el material bélico enviado por la Unión Soviética igualó la lucha.

Debido a estas ayudas de Moscú los comunistas empezaron a ocupar los principales puestos en la administración republicana, y su temible policía secreta, la NKVD, exportada desde Moscú, empezó a realizar purgas sobre todos los que tenían ideas contrarias. Ejemplo de esto sería la expulsión del gobierno de la Generalitat de los miembros del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), un partido comunista independiente de las decisiones de Moscú. El secretario general del POUM, Andreu Nin dimitió de su cargo en el gobierno el 16 de diciembre de 1936.
La República contaba por tanto con el apoyo comunista de Moscú, pero no con el de las democracias europeas, las cuales sentían miedo de que en España se formara una nueva republica comunista a imagen de la de Stalin. Como además Largo Caballero era socialista y no comunista su aislamiento internacional era total y el 15 de mayo dimitió.
Pasó a debatirse quién sería su sucesor, los comunistas sabían que tenía que ser otro socialista para no alarmar a las democracias europeas pero desestimaron que Indalecio Prieto fuera el elegido y apoyaron la candidatura de Juan Negrín, el ministro de Hacienda que había embarcado el oro español hacia Rusia(el famoso oro de Moscú). El nuevo gabinete de Negrín incluía dos ministros socialistas, dos comunistas, dos republicanos, un nacionalista vasco y otro catalán. Así se contaba con gobierno moderado pero que no era contrario a Rusia. Los anarquistas quedaron fuera, así como los miembros del POUM que a finales de mayo sufrieron más aún la purga de los comunistas,
La NKVD llevo a prisión a Andreu Nin donde se cree que agentes soviéticos trataron de que firmara una confesión que demostrara que era un “agente del fascismo”. Ante su negativa a firmar fue asesinado. La desaparición de Nin se convirtió en un asunto escabroso para el nuevo gobierno de Juan Negrín. Los anticomunistas hicieron popular una pregunta formulada al gobierno que decía: -“Negrín, ¿dónde está Nin?"-. Los comunistas, “encontraron” pronto la respuesta: - "En Salamanca o en Berlín"-.

El gobierno de Juan Negrín era responsable en gran medida de las purgas, ya que aunque este no la veía con buenos ojos, sabía que si entraba en conflicto con los comunistas la República perdería la guerra.

Por otro lado en el bando nacional, Franco era el encargado de contactar con el exterior para proveerse de armamento. Los regimenes fascistas europeos le ayudaron mandándole armas y pertrechos. Además del apoyo logístico, recibió también el político cuando Mussolini y Hitler, en nombre de sus países, reconocieron al régimen de Franco durante la batalla de Madrid (el 18 de noviembre de 1936).


Por otro lado también recibió apoyo de la Iglesia, que se convirtió en una de las principales aliadas del régimen, a la vez que obtuvo una muy buena posición social en España.

En 1938 a finales de enero la frontera francesa cerró el paso al material (alimentos y armas) que sostenía a la República. Por ello, ante la nueva ofensiva nacional en el frente de Aragón, Juan Negrín trató de obtener de Francia el apoyo necesario para reabrir la frontera.

El 16 de marzo Negrín volvió de Francia y convocó una reunión ministerial que debía sentar las bases en la búsqueda de una mediación para poner fin a la guerra.
Negrín se encontraba atado entre sus deseos de una paz negociada y el de no tratar de perder el apoyo de los comunistas y por tanto el de la Unión Soviética. Ante esto decidió que había que ofrecer una política de resistencia a ultranza.

Desde Moscú Stalin pretendió que los comunistas abandonaran el poder. Los miembros del PCE replicaron si quería que la República perdiera la guerra y Moscú les contestó que Stalin trataba de que Gran Bretaña y Francia o al menos a su opinión pública se unieran a su causa antifascista demostrando que no le interesaba ver una república comunista en España. Pero los comunistas españoles no se avinieron a ello.

La mediación internacional frente al conflicto español se estaba demostrando muy poco eficaz. Los británicos propusieron una retirada general de voluntarios en los dos bandos. En la asamblea general de la Sociedad de Naciones en Ginebra el caso español quedó nuevamente sin resolver. Pero las constantes reivindicaciones territoriales de Hitler estaban llevando a una peligrosa situación internacional que parecía abrir la puerta de la esperanza para Negrín y la República.

El conflicto diplomático se inició por la cuestión de los Sudetes (zona fronteriza de habla alemana en poder de Checoslovaquia) que Hitler reclamaba fuera reintegrada a la nación alemana. Los checoslovacos se resistieron a esa imposición y Mussolini convocó una Conferencia internacional en Munich en septiembre de 1938 que decidiera la cuestión. Durante la misma Gran Bretaña y Francia pactaron con Hitler la cesión de la zona como última reivindicación territorial alemana. La guerra pues, quedó temporalmente aplazada.

Para la República española, embarcada en ese momento en la durísima batalla del Ebro, aquello significó una completa derrota a nivel internacional. Era seguro que las democracias no apoyarían la intervención en el conflicto español durante al menos un año, tiempo que una República al borde del desastre no podía esperar.

Por el otro lado, en el invierno de 1937-38 el Ejército nacional contaba con
40.000 marroquíes, con un número similar de tropas regulares italianas y a los 5.000 hombres de la Legión Cóndor.


Las relaciones del régimen nacional con el exterior no dejaron de ser buenas a pesar de algunas tensiones.
Respecto a los italianos de Mussolini se habían establecido algunas contrapartidas al envío de material bélico y hombres desde Italia. Se realizaron envíos regulares de acero español a Italia pese lo cual a finales de 1938 la España nacional debía alrededor de 3.000 millones de liras por todo lo enviado a Franco.







Respecto a los aliados alemanes, estos otorgaron créditos, como por ejemplo uno de unos 10 millones de marcos mensuales en concepto de material bélico, exportaciones y dinero en efectivo. A cambio los alemanes exigieron el total control del mineral de hierro español o en su caso el de alrededor de 73 minas españolas. Franco no accedió a estas disposiciones pero se vio obligado a permitir que los alemanes se convirtieran en accionistas mayoritarios de unas 5 empresas mineras españolas.
También recibieron ayudas de Portugal, en forma de voluntarios para la lucha y en forma de dinero en metálico a cuenta del estado portugués. Otras ayudas más modestas eran las recibidas desde Hispanoamérica o la proporcionada por el sultán de Marruecos.
La ofensiva republicana del Ebro provocó un pasajero pesimismo en la España nacional cuando se creía que la victoria estaba cerca. La batalla coincidió, como hemos visto antes con la Conferencia internacional de Munich, la cual representó el triunfo más completo para la España de Franco pues posibilitó la negociación, y por tanto la cancelación del peligro de guerra europea, entre democracia y fascismo cuando la guerra civil española aún no estaba decidida. Franco ya no tenía que preocuparse de la frontera francesa y tenía las manos libres para acabar definitivamente con la guerra.
Nada más acabar la Conferencia los alemanes redoblaron los envíos de material bélico a la España nacional pues ya sabían que Inglaterra y Francia no harían nada por la República española.
Además el resultado de Munich aisló aún más a la Unión Soviética de Gran Bretaña y Francia. Stalin cambió entonces de objetivo, no puso reparos a la retirada de los voluntarios extranjeros de España y empezó a tomar en serio la posibilidad de pactar con las potencias fascistas europeas.
En octubre se formalizaron los aspectos de la retirada de voluntarios. Cuando ésta se produjo, aún continuaba la batalla del Ebro. El 22 de septiembre la 15ª Brigada Internacional fue la última unidad de voluntarios extranjeros en abandonar el frente en España.
Un mes después en Barcelona, el 28 de octubre de 1938, se celebró un desfile de despedida de las brigadas. Durante el mismo, Negrín y Dolores Ubárruri "La Pasionaria" pronunciaron un discurso de gratitud. A continuación reproduzco el discurso de la Pasionaria.
Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan. Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas...Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos...Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón, aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud.
De todos los pueblos y de todas las razas, vinisteis a nosotros como hermanos nuestros, como hijos de la España inmortal, y en los días más duros de nuestra guerra, cuando la capital de la República Española se hallaba amenazada, fuisteis vosotros, bravos camaradas de las Brigadas Internacionales, quienes contribuisteis a salvarla con vuestro entusiasmo combativo y vuestro heroísmo y espíritu de sacrificio. Y Jarama, y Guadalajara, y Brunete, y Belchite, y Levante, y el Ebro, cantan con estrofas inmortales el valor, la abnegación, la bravura, la disciplina de los hombres de las Brigadas Internacionales.
Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales, para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España.
Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia, vinieron a ofrecerse a nosotros, incondicionalmente.
Nos lo daban todo, su juventud o su madurez; su ciencia o su experiencia; su sangre y su vida; sus esperanzas y sus anhelos...Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban el honor de morir por nosotros.
!Banderas de España!...!Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!...
!Madres!...!Mujeres!...Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.
Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de bayonetas, vigilados por perros rabiosos que ansiaban clavar en ellos sus dientes, llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariño, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y vinieron a nosotros a decirnos: !Aquí estamos!, vuestra causa, la causa de España, es nuestra misma causa, es la causa común de toda la humanidad avanzada y progresiva.
Hoy se van muchos; millares se quedan, teniendo como sudario la tierra de España, el recuerdo saturado de honda emoción de todos los españoles.
¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites, os hacen volver a vuestra patria a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marchar orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticio de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales, o hacia las acciones industriales, que quieren salvar de todo riesgo.
No os olvidaremos; y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República Española ¡volved!...
Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo:
¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales!


La República quedó aislada internacionalmente. Y el 26 de febrero Gran Bretaña y Francia reconocieron al gobierno del general Franco. Al día siguiente todos los países excepto México y la URSS lo reconocieron.
Por tanto la ayuda que recibieron ambos bandos por países fue:
ITALIA
A la ayuda técnica que mandó a España (aviación, carros de combate, municiones etc.) se le debe sumar un cuerpo expedicionario de tropas que combatieron encuadradas dentro del mismo ejército nacional aunque de una manera autónoma en el llamado Corpo de Truppe Voluntario (CTV).
Dicho cuerpo empezó a llegar a Cádiz a finales de 1936 y principios de 1937 y estaba formado principalmente por soldados del ejército regular italiano y “camisas negras” (milicianos del Partido Fascista de Mussolini) hasta totalizar una suma que pueden estimarse entre 40.000 y 50.000 hombres.
Bajo el mando sucesivo de los generales Mario Roatta, Ettore Bastico, Mario Berti y Gastone Gambara, y encuadrados en las divisiones “Dio lo Vuole”, “”Fiamme Nere”, “Penne Nere” y “Littorio”, en la Agrupación XXIII Marzo y en algunas brigadas mixtas junto a efectivos españoles como los “Frecce Nere” (Flechas Negras) y los “Frecce Azure” (Flechas Azules), intervinieron en numerosas operaciones alcanzando resultados de muy distinto signo.
Por ejemplo, a principios de febrero de 1937 desempeñaron un importante papel en el ataque y ocupación de Málaga y sus alrededores.; pero entre el 8 y el 20 de marzo del mismo año tomaron parte como unidad autónoma independiente en la proyectada ofensiva nacional en Guadalajara. En esta batalla, a pesar de su superioridad técnica (7 grupos de artillería, unos 250 carros de combate y cerca de 100 aviones) fueron derrotados con la consecuente pérdida de prestigio que conllevó ello; a partir de esto fueron reorganizadas e integradas en el Ejército del Norte al mando del general Fidel Dávila donde volvieron a operar en la lucha por la conquista del norte republicano (entre abril y octubre de 1937). Tras la victoria en dicho frente el CTV fue traspasado al Ejército del Centro al mando del general Andrés Saliquet e intervino en la campaña de Aragón hasta llegar al Mediterráneo.
Como consecuencia de los acuerdos internacionales de retirada de voluntarios extranjeros una gran parte de sus efectivos abandonaron el país a finales de 1938. Las fuerzas que se quedaron participaron en la campaña de Cataluña y tras la rendición del ejército republicano permanecieron en España hasta el 1 de junio de 1939.
Según el Conde Ciano (ministro de Asuntos Exteriores de la Italia fascista) el número de bajas sufridas en España ascendió a 3.327 muertos y 11.227 heridos

ALEMANIA
Ayudó a Franco enviando a España la Legión Cóndor.
La decisión de Hitler de intervenir en la guerra civil española a favor del bando del general Franco fue concebida por su ejército como una oportunidad para probar sus armas en condiciones normales de combate.
A causa de la carencia franquista de armas pesadas, la Legión Cóndor actuó principalmente en operaciones de apoyo a tierra. Bajo su jefe de estado mayor y último comandante, Wolfram Freiherr von Richthofen, la Legión Cóndor desarrolló una muy efectiva operatividad táctica en este tipo de acciones, pero realizó también operaciones aéreas estratégicas incluyendo ataques a la población civil (entre ellas el bombardeo de Guernica del que hablo en otro apartado) para así también probar como afectaban estos ataques sobre la moral del gobierno y de la población atacada.
Un informe de junio de 1938 sobre el uso del ala de bombarderos K/88 señalaba que pese a las particulares características del conflicto civil español, las cuales podían distorsionar las impresiones y las conclusiones en relación a sus implicaciones en una guerra europea, había sido posible obtener importantes conocimientos a cerca de los efectos físicos y sobre la moral de los bombardeos aéreos. Sobre los efectos en la moral, se apuntaba que la disciplina y la organización de la población trabajadora era en algunos aspectos muy pobre y que esto había provocado “una baja moral de resistencia”.
- Efectivos:
La legión Cóndor llego a disponer de unos 5.000 hombres, 4 escuadrillas de bombarderos de 12 unidades cada una, un numero similar de cazas, 1 escuadrilla de hidroaviones y aviones de reconocimiento, 4 compañías de tanques de 4 unidades cada una y algunas unidades de antiaéreos y antitanques.
- La practica, beneficios y lecciones de guerra
Tres naciones (Alemania, Italia y Rusia) obtuvieron beneficios de la experiencia en combate en España.

Para mantener una ficción de legalidad, los alemanes eran todos "voluntarios" y llegaron a España como turistas, no olvidemos que todos los países europeos habían firmado un tratado de no intervención en 1936. Los primeros cazas alemanes fueron los biplanos Heinkel He-51 y llevaron los distintivos del bando nacional.

HE-50
Inicialmente las cosas fueron bien para los nacionales, a quienes se oponían una mezcolanza de voluntarios tripulando toda clase de aviones anticuados. En Octubre de 1936 cambiaron las cosas al llegar el Polikarpov I-15 e I-16 y bombarderos Tupolev SB-2 en ayuda de los acosados republicanos.
Fiat Cr-32 Polikarpov I-15
El equilibrio se restableció en la primavera al llegar el avión alemán Bf-109B.
Bf-109 I-16
El desarrollo de las tácticas de caza , bombardeo en picado, soporte de medios de infantería (más tarde blindados) así como el dinamismo logístico de las estructuras de mantenimiento en tierra que se usarían en la Segunda Guerra Mundial son en buena medida producto de la experiencia de la Legión Cóndor.
Los italianos no se centraron tanto en la técnica sino en la pericia acrobática de sus pilotos, mentalidad esta, heredada de la 1ª Guerra Mundial. Los soviéticos en cambio aprendieron tanto como los alemanes. Ellos inventaron las tácticas de picado/encabritado (ataque por detrás en picado para subir y disparar desde abajo). Estas experiencias e innovaciones se las llevaron a su patria pero poco a poco Stalin y sus purgas políticas las borraron de las academias. Hay que recordar que murieron más oficiales rusos en manos de Stalin que como consecuencia de los combates de la Segunda Guerra Mundial.
Posiblemente la gran responsabilidad de los integrantes de la Legión Cóndor fue definir un nuevo concepto de combate aéreo cooperativo adaptándose a las nuevas tecnologías que aportaban velocidad en detrimento del combate acrobático individualista que proporcionaban los antiguos biplanos. Fueron ellos los que escribieron los primeros renglones del combate moderno que aun hoy día son usados.
URSS
La URSS al igual que Alemania también vio en la guerra civil española la oportunidad perfecta para probar tácticas y comprobar el comportamiento en combate de los I-15 (moscas) e I-16 (chatos), así como tácticas de carros y bombardeos a objetivos navales.
Aportaron asesores militares, e incluso oficiales de marina para mandar algunos submarinos republicanos. La Unión Soviética vendió a la República armas, vehículos y material. Fueron 1.000 aviones, 900 carros de combate, 1.500 piezas de artillería, 300 coches blindados, cientos de miles de armas ligeras y 30.000 toneladas de munición.

La República lo pagó con las reservas de oro del Banco de España, gastando unos 500 millones de dólares americanos. Hay que tener en cuenta que, entonces, España poseía la cuarta reserva de oro más grande del mundo con un valor aproximado de 750 millones de dólares. Algunos han condenado, posiblemente con razón, a la URSS de abusar de la precaria situación republicana para venderles armas a precios excesivos pero lo cierto es que los soviéticos también enviaron muchos asesores militares los cuales participaron activamente, incluso en los combates.


LOS PAISES DE LA KOMINTERN Y BRIGADAS INTERNACIONALES

Las Brigadas Internacionales fueron una mezcla de unidades militares compuestas principalmente por voluntarios extranjeros que durante la guerra civil española combatieron en defensa de la República.
(Monumento a las brigadas internacionales)
En septiembre de 1936 el Komintern (órgano comunista encargado de propagar la revolución bolchevique por todo el mundo) hizo suya la propuesta del secretario general del Partido Comunista Francés Maurice Thorez y decidió impulsar la creación de un contingente de voluntarios no españoles, que por sus ideales estuviesen dispuestos a combatir contra el fascismo internacional representado en aquellos momentos en la lucha que se planteaba en torno a la guerra española.
Alrededor de un 60% de estos voluntarios eran comunistas y otro 20% se hicieron comunistas durante la guerra. La mayoría eran jóvenes idealistas que o habían huido del fascismo represor implantado en sus países (Alemania, Italia etc.) o se sentían moralmente obligados a luchar contra el fascismo debido a su pertenencia a un país de pensamiento liberal y democrático (Inglaterra, Francia, EEUU etc.).
Para el alistamiento de los voluntarios se montó en París una oficina de reclutamiento. Acto seguido los voluntarios eran enviados en barco o en tren a España. Los primeros voluntarios eran en su mayoría franceses aunque también había alemanes y polacos. En la ciudad de Albacete fue instalado el cuartel general de las Brigadas Internacionales y al frente de él se encontraban destacados dirigentes de ideología comunista tales como André Marty (comandante en jefe), Luigi Longo “Gallo” (inspector general) y Giuseppe di Vittorio “Nicoletti” (jefe de los comisarios políticos).
La base de Albacete no tardó en ser desbordada por lo que hubo que montar algunas nuevas bases adyacentes en las que se instalaron voluntarios de distintas nacionalidades. Por ejemplo los italianos se instalaron en el vecino pueblo de Madrigueras, los componentes eslavos en Tarazona de la Mancha, los franceses en la Roda y los alemanes en Mahora. El Partido Comunista Francés suministró los uniformes de las brigadas y la disciplina se impuso con mano de hierro.
(Medalla de las brigadas)
El papel de las Brigadas internacionales en la defensa de Madrid fue decisivo (pero también muy mortífero: perdieron la tercera parte de sus efectivos).
A finales de 1936 fueron creadas dos nuevas brigadas: la XIII y la XIV y posteriormente la XV que se distinguieron por su participación en la mayoría de los frentes de batalla: Madrid, Brunete, Teruel, Córdoba, Jarama, Guadalajara, Belchite, Ebro etc. sufriendo en ocasiones numerosísimas pérdidas.
A finales de 1937 el Comité de No Intervención prohibió nuevos alistamientos de extranjeros para la guerra de España.
15 de noviembre de 1938 las Brigadas Internacionales salieron de España, (como hemos visto antes).
Se cree que fueron unos 40.000 los voluntarios que vinieron a España a luchar por sus ideas aunque sólo un número máximo de 18.000 estuvieron en servicio en España al mismo tiempo. Al margen de este contingente de brigadistas, unos 20.000 extranjeros más prestaron servicio a la República en actividades médicas, sanitarias y de otra índole en la retaguardia.
-Composición militar de las brigadas internacionales

BRIGADAS BATALLONES NACIONALIDAD
11ª (oct. 1936) 1º Edgar André
2º Comuna de París
3º Dombrowsky Alemania
Francia y Bélgica
Polonia, Hungría y Yugoslavia
12ª (nov. 1936) 1º Thaelmann
2º Garibaldi
3ª André Marty Alemania
Italia
Francia y Bélgica
13ª (dic. 1936) 1º Louis Michel
2º Chapaiev
3º Henri Vuillemin
4º Mickiewicz Francia y Bélgica
Países Balcánicos
Francia
Polonia
14ª (dic. 1936) 1º Nueve Naciones
2º Domingo Germinal
3º Henri Barbusse
4º Pierre Brachet Variada
España (anarquista)
Francia
Francia
15ª (feb. 1937) 1º Dimitrov
2º Inglés
3º Lincoln, Washington y Mackenzi-Papineau
4º 6 de febrero Yugoslavia
Gran Bretaña
EEUU
Canadá
Francia
12ª bis (abr. 1937)
150ª (jun. 1937)
13ª (jul. 1937) 1º - 4º Rakosi Hungría
129ª 1º Masaryk
2º Djakovich
3º Dimitrov Checoslovaquia
Bulgaria
Yugoslavia y Albania
86ª 1º - 3º Español
4º Internacional España
Variada

Grupos británicos

Otros Países
Ayudaron a los sublevados Irlanda con la brigada del general Eoin O'Duffy y Portugal con tropas de voluntarios y permitiendo el paso de suministros alemanes por sus puertos.
México apoyó la causa republicana proveyendo a las fuerzas leales de rifles y comida.
Francia facilitó a la República al principio de la guerra aviones y pilotos por los que cobró unos 150 millones de dólares.
EEUU vendió aviones a la República, y gasolina a Franco.

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