BATALLA DEL EBRO
Tras la caída de Teruel, el 15 de abril de 1938 se produce la llegada de las tropas nacionalistas a Vinaroz (Castellón), partiendo en dos el territorio controlado por el gobierno de la República.
Las tropas que se habían retirado de Teruel y de otros puntos del Bajo Aragón retrocedieron hasta la margen izquierda del Ebro, por lo que, la presión ejercida sobre Valencia y en general sobre todo el Levante se hacia insostenible, ya que el ejército nacionalista trataba por todos los medios de ensanchar la zona que separa los dos terrenos que estaban en poder de los republicanos.
A la vista de la situación, el general Rojo, jefe del Estado Mayor Central republicano, diseñó un plan para obligar a los nacionalistas a distraer fuerzas del ataque a Valencia y así aliviar la situación del ejército de Levante.
Por otra parte, ante la situación política internacional, esta operación favorecía los planes de Negrín de hacer ver a las potencias europeas democráticas (Francia y Reino Unido) que el resultado de la guerra no estaba aún decidido y en todo caso, al menos, poder alargar la guerra hasta que comenzara el gran conflicto europeo que se preveía inminente.
El plan de Rojo consistía en lanzar una ofensiva, masiva y por sorpresa, sobre las fuerzas nacionalistas que guarnecen la margen derecha del río Ebro. Esto supuso un frente de más de 60 kilómetros, de Norte a Sur, entre las localidades de Mequinenza (Zaragoza) y Amposta (Tarragona).
La operación constituyó, sin duda un hecho audaz y sorprendente, ya que en los tratados de táctica militar los ríos caudalosos como el Ebro eran considerados como barreras infranqueables.
Por parte republicana, las fuerzas que intervinieron en la operación fueron las integradas en la recién creada Agrupación Autónoma del Ebro, al mando del coronel de Milicias Juan Modesto. Constaba de unos 100.000 hombres.
Esta gran unidad estaba formada por el V Cuerpo de Ejército (divisiones 11, 45 y 46) al mando de Enrique Líster, el XV Cuerpo de Ejército (divisiones 3, 35 y 42), mandado por Manuel Tagüeña y el XII Cuerpo de Ejército (divisiones 16 y 44) al mando de Etelvino Vega, aunque esta última unidad tubo poca participación en la operación.
Entre estas tropas, se encontraba la Quinta del biberón, llamada así por que estas divisiones eran de las más fogueadas del bando republicano y tuvieron que reponer soldados muy jóvenes (17-18 años) ya que esa zona estaba muy aislada.
Por el lado nacionalista, las fuerzas que tomaron parte son las formadas por el Cuerpo de Ejército Marroquí, integrado por unos 40.000 hombres al mando del general Yagüe. Este Cuerpo de Ejército lo componian las divisiones 13, 40, 50 y 105.
Excepto la 50, formada por soldados de reemplazo, todas las demás divisiones estaban compuestas por legionarios, regulares, mercenarios africanos de los territorios de Ifni y Sahara y voluntarios de las milicias falangistas y carlistas.
Estas tropas se encontraban desplegadas a todo lo largo de la margen derecha del Ebro, desde el rio Segre hasta el Mediterráneo.
Posteriormente, ante la amplitud y dureza de las operaciones, se incorporó también el Cuerpo de Ejército del Maestrazgo al mando del general Rafael García Valiño.
Con un día de retraso sobre el plan previsto, la ofensiva comenzó, el día 25 de julio poco después de la medianoche y se llevó a cabo en tres frentes:
El principal de ellos fue el cruce del río por las fuerzas de los cuerpos de ejército V (Líster) y XV (Tagüeña) en la zona comprendida entre Ribarroja, Flix y Ascó.
Asimismo, con objeto de distraer la atención del enemigo, se realizaron otros dos pasos menores uno por el norte, a cargo de la 42 división, que cruzó el río entre Mequinenza y Fayón, y otro por el sur, en el sector de Amposta a cargo de la 45 división. Este cruce de fuerzas resultó fallido, al ser prematuramente descubierto por los nacionalistas, y provocó grandes pérdidas a la 45 división.
Las fuerzas que cruzaron por el norte consiguieron un éxito inicial logrando establecer una cabeza de puente y llegar hasta los Altos de los Auts, cortando la carretera que une Fayón con Mequinenza aunque, debido a la reacción de los nacionalistas y a la falta de apoyo artillero, los republicanos no consiguieron la toma de ninguno de estos dos pueblos y quedaron aislados del resto del XV Cuerpo de ejército.
Por su parte las fuerzas que cruzaron por el sector central formado por los cuerpos de ejército V y XV, que en este caso si contaron con apoyo de artillería y en rápido avance, aún con falta de transporte mecanizado, ocuparon en los días siguientes las sierras de la Fatarella, Pàndols y Cavalls, estableciendo la que sería la línea de máxima penetración del ejército republicano.
A pesar del éxito inicial, se agravan los problemas de aprovisionamiento y de cruce para nuevas tropas, debido al contraataque nacionalista y a la presencia de la Legión Cóndor.
Por otro lado los nacionalistas, aprovecharon la información que les dio un ingeniero de la compañía hidroeléctrica, y abrieron las compuertas de los embalses de Tremp y Camarasa, provocando una gran crecida del río que arrastró hombres, camiones y pasarelas.
Finalmente los republicanos no consiguieron la toma de Gandesa, que era uno de los objetivos prioritarios, al tratarse de un importante centro de comunicaciones. Sin embargo los franquistas estaban decididos a plantear en ese lugar la batalla definitiva, comenzando una encarnizada guerra de desgaste en la que harían uso de todos los medios aéreos y terrestres disponibles.
El 23 de septiembre, Negrín retira los combatientes de las Brigadas Internacionales, lo que agrava la situación del frente.
Tras durísimos combates con un elevado número de bajas de ambos bandos fue produciéndose un lento retroceso de los republicanos.
La derrota del ejército republicano se fue haciendo cada vez más evidente a pesar de su tenaz resistencia.
Finalmente, los días del 7 al 13 comenzó la retirada hacia la orilla izquierda del rió.
El día 16, los últimos combatientes republicanos cruzaron a la margen izquierda del Ebro. Taguëña ordenó volar el puente de hierro de Flix, finalizando así la batalla del Ebro.
Caballería republicana, nótese como de una de las yeguas esta mamando su cría, lo cual refleja la inferioridad de medios del bando republicano.
Alto mando republicano en la batalla del Ebro
Tras haber conquistado un pueblo nacional cambian los eslóganes (el republicano, escrito en tela es mucho mas volátil que el nacional escrito en la piedra)
Ejército republicano