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miércoles, 03 de mayo de 2006

LAS FASES MILITARES DE LA GUERRA

Las fases de la guerra pueden dividirse en tres períodos: desde el levantamiento hasta diciembre de 1936, los dos años de la guerra de frentes (1937-1938), con dos grandes batallas (Jarama y Ebro) que decidieron el final de la contienda, y el período final de descomposición de la resistencia republicana y los grandes avances de las tropas golpistas (diciembre de 1928-abril de 1939).

LOS PRIMEROS MESES DE LA GUERRA (JULIO-DICIEMBRE DE 1936)


Finales de Julio de 1936

El primer objetivo militar de los insurrectos, de acuerdo con la estrategia del general Mola, era Madrid; pensaban ir hasta la capital desde el norte y desde el sur simultáneamente; así pues el general Mola envió allí columnas desde Pamplona. Mientras tanto, el ejército de África había conseguido atravesar el estrecho de Gibraltar con la ayuda de la aviación de Mussolini (el 27 de julio llega a España el primer escuadrón de aviones enviado por Benito Mussolini.). Una vez en la Península, Franco entró en Córdoba y en Granada y, desde Sevilla (el 2 de agosto), se dirigió a Madrid por Extremadura, que ocupó a pesar de la defensa encarnizada que opusieron los republicanos en Badajoz (el 11 de agosto conquista Mérida y el 14, fue la toma de Badajoz, por fuerzas mandadas por el coronel Yagüe. En los siguientes días se produjo una fuerte represión durante la cual, según fuentes republicanas, se ejecutó entre 2000 y 4000 republicanos) Después de esto quedaron unidas las dos partes de la zona nacionalista. Pero, cuando el ejército nacional llegó a las cercanías de Madrid, la eficaz defensa de la capital le obligó a detenerse. No obstante, el gobierno de la República se trasladó a Valencia por motivos de seguridad.

En septiembre, el general Mola ocupó Irun (el 5 de septiembre, con lo que el frente norte queda aislado) y Donostia-San Sebastián (13 de septiembre), mientras las tropas concentradas en Galicia, donde había triunfado el alzamiento, llegaron a Oviedo (donde el coronel Antonio Aranda resistía el sitio al que lo sometieron los obreros asturianos) y acabaron con la resistencia republicana (17 de octubre).
Una acción importante en esta primera fase, que en seguida quedaría en el elenco de “mitos” de la contienda, fue la liberación de los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo (28 de septiembre de 1936), defendido desde el 22 de julio por el coronel José Moscardó ante el acoso de las tropas republicanas.

Por otro lado, la desorganización y falta de preparación de las columnas republicanas explican, en parte, su debilidad: Las milicias catalanas que se dirigieron hacia el frente de Aragón ocuparon algunas poblaciones como Bajaraloz, Pina del Ebro, Caspe y Alcañiz, pero fueron frenadas en Huesca, Zaragoza (objetivo inicial de la columna Durruti) y Teruel.

También fracasó la expedición catalana a Mallorca y a Eivissa (agosto-septiembre de 1936), formada por 8.000 voluntarios dirigidos por el capitán Alberto Bayo, que tenía como objetivo conquistar las islas en poder de los militares sublevados.

El 8 de noviembre tuvo lugar la batalla de Madrid, que duraría hasta el día 23 de noviembre en que, con ambos bandos exhaustos, se estabilizó el frente.



LA SEGUNDA FASE:
DE LA BATALLA DEL JARAMA A LA BATALLA DEL EBRO
(ENERO DE 1937-NOVIEMBRE DE 1938)


Marzo de 1937 Julio de 1938



Durante la segunda fase de la guerra, las tropas insurrectas intentaron de nuevo conquistar Madrid mediante unas maniobras para cercarla, primero por la carretera de A Coruña, después por el valle del río Jarama y, por último, por el norte de la provincia de Guadalajara. Pero no lo consiguieron.

Ante la imposibilidad de ocupar la capital, Franco decidió centrar su ataque en lo que restaba de Andalucía en manos republicanas e intentar acabar con las resistencias en Asturias y el País Vasco. Málaga y otras ciudades andaluzas cayeron rápidamente (enero-febrero de 1937).

Tras el fracaso de las tropas franquistas en las batallas del Jarama y Guadalajara a comienzos de 1937, en marzo el general Mola, con importante colaboración del ejército italiano y de la aviación alemana de la Legión Cóndor, inició una decisiva campaña militar en el frente norte.

Tras el bombardeo de Gernika en abril de 1937, Bilbao cayó en manos del ejército franquista en el mes de junio. Los batallones de gudaris del ejército vasco se rindieron en Santoña, negándose a prolongar la resistencia. Esta continuó en Asturias hasta la caída de Gijón en octubre, con lo que toda la cornisa cantábrica con sus recursos energéticos e industriales quedó en manos de los franquistas.

Durante el mes de diciembre de 1937, las tropas republicanas lanzaron una ofensiva contra Teruel, que ocuparon el 8 de enero de 1938. Pero en febrero, después de una batalla sangrienta, las tropas franquistas volvieron a recuperar el control de la ciudad. Poco antes (el 31 de octubre), el gobierno de la República se había trasladado de Valencia a Barcelona.

En marzo de 1938, el ejército de Franco comenzó una ofensiva contra el frente de Aragón, situado entre los Pirineos y el Ebro.

El 3 de abril, Franco ocupó las primeras plazas catalanas, incluida Lleida, y el día 5 derogó el Estatuto de Autonomía de Cataluña. El 15 de abril, las tropas insurrectas llegaron a Vinarós, al norte de la Comunidad Valenciana, en la margen derecha del Ebro, con lo que la zona republicana quedaba dividida.

El ejército republicano, reorganizado por Vicente Rojo, preparó una ofensiva en la zona del Ebro para volver a unir el territorio republicano. El ataque dirigido por el coronel Juan Modesto y otros mandos militares procedentes de las milicias comunistas, como Enrique Lister, comenzó durante la noche del 24 al 25 de julio.

La batalla del Ebro se prolongó durante cinco meses y en ellas se produjeron muchas bajas en ambos bandos. Se disputó palmo a palmo el terreno con ofensivas y contraofensivas de los dos ejércitos.

Finalmente, Franco consiguió romper el frente republicano y tuvo libre el acceso hacia Cataluña. En esta cruenta batalla la República había perdido la posibilidad de cambiar el curso de la guerra.



LA ÚLTIMA FASE: LA OCUPACION DE CATALUÑA,
LA RENDICIÓN DE MADRID Y LA RENDICIÓN FINAL
(DICIEMBRE DE 1938-1 DE ABRIL DE 1939)


Febrero de 1939

El 23 de diciembre de 1938, Franco dio la orden de iniciar la ofensiva final contra Cataluña por Tremp y Seròs. Si bien en Tremp el ejército republicano logró resistir una semana, en Seròs se derrumbó rápidamente y se produjo una auténtica desbandada.

El ejército de Franco fue ocupando toda Cataluña: el 15 de enero de 1939 entró en Tarragona; el 26, en Barcelona, y el 4 de febrero en Girona. El 9 de febrero llegaba a la frontera francesa. El gobierno republicano, el vasto y el catalán pasaron la frontera junto con miles de personas que huían.

El 28 de febrero de 1939, Manuel Azaña dimitió como presidente de la República y no fue sustituido por nadie; no obstante, Juan Negrín, jefe del Gobierno, volvió a Valencia en avión para dirigir la resistencia de la zona republicana. Pero ya no había nada que hacer, en parte por el golpe de Estado del coronel Segismundo Casado, jefe de defensa de Madrid, que pretendía una paz negociada con los golpistas. Sin embargo, Franco únicamente admitió la rendición sin condiciones.

El 28 de marzo, las tropas franquistas ocuparon Madrid. Las otras ciudades de la zona republicana se entregaron sin resistencia, Jaén, Ciudad Real, Albacete, Valencia y Murcia. La última ciudad que ocupó el ejército franquista fue Alicante, el día 31 de marzo el 1 de abril de 1939 la guerra había acabado .


Fases militares de la guerra

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